Leonardo Cardozo, nacido en Higuerote, un pequeño campo del Estado Yaracuy, a inicios del siglo XX, siendo el segundo hijo entre una familia de siete hermanos; se destacó desde muy pequeño en todo lo que hacía, lo cual lo llevó al evangelio, donde logró formarse en institutos bíblicos, y al calor de muchos entusiastas de la época por pregonar las buenas nuevas de salvación, llegando en la década del 70 a la Urb. Caña de Azúcar en el Edo. Aragua, donde se estableció y empezó su Ministerio Pastoral, fundando la Iglesia Evangélica Betania, en un pequeño local, donde se congregaban personas con deseos de conocer la palabra.
Fue allí donde comenzó Dios a mostrarle y enseñarle el camino que debía seguir para conducir a ese pequeño remanente que pronto se convertiría en una iglesia, con la adquisición de la infraestructura donde hoy día todavía funciona la Iglesia Betania del Pentecostés.
Años de alegrías y amarguras, ver perseverar a muchos hombres y mujeres y ver apartarse otros tantos del camino, pero siempre constante, Leonardo logró lo que otros Pastores no han alcanzado, que a pesar de los cambios de la época, todavía se mantiene la sana doctrina que recibió de sus maestros y es orgullo de sus hijos, nietos, biznietos y toda la familia que ha forjado, donde son incontables los hijos espirituales que Dios le concedió y las obras que a nivel nacional logró fundar a través del Ministerio Internacional de Iglesias Evangélicas Betania (MIDIEB), donde recorrió gran parte de la geografía nacional en un incansable trabajo misionero como Fundador de Obras para el Señor.